|
Es un recurso que proviene de la pedagogía Montessori y se trata de crear un espacio en el que resolver conflictos de una forma
tranquila y respetuosa. Los niños, al igual que los adultos, de vez en cuando, se enfadan: puede ocurrir por cosas sencillas como el
querer varios el mismo juguete, el no querer compartir, el querer ser el primero y reclamar toda la atención de un adulto, ...
A veces por cosas sencillas, y otras por cosas más importantes. Pueden enfadarse con sus compañeros, hermanos, primos, amigos, y por
supuesto con nosotros, padres o educadores. La idea de la "Mesa de la Paz"
es muy sencilla y podemos hacerla realidad fácilmente con
estos elementos:
- una mesa pequeña apropiada a la edad del niño
- dos sillas del mismo tamaño
- un objeto que simbolice la paz, (una paloma de adorno, un corazón, una flor ... )
- una campana o algo que pueda hacer sonido al tocarse
Cuando se produce un conflicto, sea grande o pequeño, normalmente se produce entre dos partes. Cualquiera de los dos, niño o adulto,
puede "invitar" al otro a acudir a la Mesa de la Paz. Se dirigen a ella y se sientan tranquilos dispuestos a resolver sus diferencias
sin gritos ni violencia: Primero habla uno de los implicados. Expresa sus sentimientos con sinceridad y las emociones que ha
experimentado, (enfado, miedo, frustación, ira ...). Explica a la otra parte cómo se siente y cómo le gustaría que se solucionase el
incidente que les ha llevado a esta situación. Cuando termina su exposición retira la mano de la mesa, en señal de ceder el turno a la
otra parte. El segundo implicado repite el procedimiento, y estableciendo un diálogo pacífico, ambas partes llegan a una resolución.
Cuando se alcanza el acuerdo ambas partes hacen sonar juntos la campana, y el sonido anuncia al resto de la familia o del aula que el
conflicto se ha resuelto. Ambas partes se levantan de la mesa y se dan un abrazo sincero, en señal de amor y respeto.
Si por alguna circunstancia los implicados están muy enfadados y no consiguen llegar a un acuerdo, pueden solicitar un mediador que les
ayude a expresar su punto de vista y dialogar, pero en caso de haberlo debe ser totalmente imparcial y no juzgar, (sólo ha de facilitar
que ambas partes se entiendan).
Es un ejercicio muy completo en el que se trabaja la expresión oral, el reconocimiento de los sentimientos y las emociones, la empatía, y
sobre todo se fomenta el diálogo como herramienta de solución de conflictos. Es importante entender que el conflicto es parte de la vida
y en general es algo que nos permite enriquecernos y crecer como seres humanos. Si somos capaces de manejarlo de manera adecuada y
respetuosa siempre podemos obtener resultados positivos y satisfactorios para todos, asi como grandes aprendizajes.
|